Cientos de hombres en Costa Rica reciben la noticia de que son papás de manera tardía.

Cuando se piensa en paternidad, usualmente viene a la mente todo el proceso desde el embarazo, ver los primeros pasos y llevar a los niños a su primer día de escuela. Pero en el caso de muchos hombres en el país, la realidad es otra.

Hay cientos de razones que pueden ocasionar que un hombre descubra su paternidad de manera tardía. Desde problemas en las relaciones interpersonales, hasta circunstancias de encuentros informales. En la actualidad, estas situaciones son más comunes de lo que se piensa.

La realidad de muchos costarricenses, es que se enfrentan al hecho de haber estado ausentes en la vida de sus hijos, aunque esto fuera de forma no intencional; y esto es una situación difícil de manejar de manera asertiva.

En estos casos, las dudas y la sorpresa se suman a la confusión de aquellos que no saben qué hacer al recibir esta noticia, la cual, puede potencialmente cambiar sus vidas.

A continuación le dejamos una guía inicial de qué se puede hacer al encontrarse en esta situación: 

  1. El primer paso, y lo más efectivo, es realizarse una prueba de ADN que confirme la paternidad. Las pruebas son indoloras, rápidas y sencillas. Se pueden realizar tanto en los consultorios de ADN La Prueba como en casa con un kit especial de recolección de muestras que ofrece la empresa. En todos los casos, los resultados de las pruebas están dentro de 5 a 10 días hábiles después de realizarse la misma.
  2. Es recomendable asesorarse legalmente sobre los pasos a seguir para reconocer la paternidad e informarse sobre demandas de pensión alimenticia y custodia.
  3. De ser posible, es ideal tener múltiples conversaciones honestas y abiertas con las personas adultas involucradas para empezar a planear una estrategia de cuido y relación, que se adapte lo mejor posible a la vida de todos y que perturbe lo menos posible la rutina del menor.
  4. Prepararse para el cambio es indispensable. Desde los libros de crianza, la investigación en línea o la terapia psicológica, nunca es muy tarde para pedir ayuda y prepararse para ejercer una paternidad responsable.